Apple, la fuerza de la marca

La reputación de la marca de la manzana no tiene rival. En un contexto en que el mercado está cuestionando la IA, Apple sigue mostrando fortaleza. El fabricante del iPhone consigue mantener volúmenes de ventas sólidos, lo que tranquiliza a los inversores sobre el potencial de su ecosistema.

Situada en la frontera entre tecnología y lujo, la marca conserva un poder de atracción único y una capacidad de fidelizar a sus clientes que le permite absorber con más serenidad las sacudidas del sector.

Alphabet, un imperio más allá de la IA

Como matriz de Google, Alphabet figura de forma natural entre los actores más escrutados desde que su modelo Gemini demostró sus posibilidades. Aunque la empresa compite en la carrera de la IA, se apoya sobre todo en un conjunto de actividades mucho más amplio. Entre su motor de búsqueda, Android, su navegador y YouTube, Alphabet sigue siendo un pilar imprescindible de la internet mundial cuyas plataformas utilizan a diario miles de millones de usuarios.

La computación en la nube, y por tanto en parte la IA, representa apenas alrededor del 15% de sus ingresos. En cambio, Google Services, que agrupa su actividad publicitaria en distintas plataformas, fue responsable de cerca del 85% de los ingresos del ejercicio 2025. Esta diversificación constituye una base especialmente tranquilizadora en un entorno volátil.

Microsoft, la diversificación como escudo

A menudo citada como respuesta a la pregunta «si solo pudieras conservar un único valor tecnológico, ¿cuál elegirías?», Microsoft se impone como un imprescindible. La empresa se apoya en su sistema operativo Windows y su paquete de herramientas profesionales, su red LinkedIn, pero también en actividades tan variadas como los videojuegos con Xbox, la computación en la nube con Azure o el desarrollo de programas informáticos a través de GitHub.

Este alcance ofrece una diversificación valiosa en períodos de tensión. Además, la acción ya ha sufrido una fuerte corrección (-17,92% en lo que va de año), lo que puede reforzar el binomio rentabilidad/riesgo para los inversores a largo plazo.

Broadcom, entre la IA y los ingresos recurrentes

La creciente exposición de Broadcom a la IA puede suscitar algunas reservas. Sin embargo, la empresa, históricamente reconocida por sus componentes de red, se beneficia de una dinámica favorable, en particular gracias al éxito de los chips Ironwood desarrollados para Google. En paralelo, la adquisición de VMware le permite reforzarse en programas informáticos de infraestructuras y asegurar ingresos recurrentes mediante un modelo de software como servicio.

A esto se suma un gobierno corporativo con fama de disciplinado en las operaciones de fusiones y adquisiciones y de gestionar con rigor los flujos de efectivo. La política de remuneración se traduce en dividendos regulares y crecientes, siendo actualmente la rentabilidad por dividendo del 0,82%, un nivel destacable en el universo tecnológico.