Arno Antlitz anunció que el gigantesco plan de reestructuración iniciado por el grupo tras duras negociaciones con los sindicatos debía aplicarse íntegramente, sin más dilación ni flexibilizaciones. De lo contrario, el fracaso estaba garantizado. Véase al respecto Volkswagen: Control de daños y giro estratégico.

La empresa alemana, como es bien sabido, se ha propuesto reducir a la mitad su capacidad de producción en Alemania, donde su estructura de costes ya no es lo suficientemente competitiva para abrirse paso en un saturado mercado europeo y en el que se impone la feroz amenaza asiática. Esto ocurre en un momento en el que el grupo debe redoblar sus esfuerzos para invertir en sus nuevas gamas de vehículos eléctricos.

El descenso de las ventas en China, donde los fabricantes locales le han comido terreno, y la desagradable sorpresa de los aranceles en Estados Unidos son otras dificultades serias. Estos son los factores que, en conjunto, han provocado que el fabricante haya visto reducidos sus beneficios operativos en un tercio con respecto al mismo periodo del año pasado.

Los únicos aspectos positivos son el éxito de su gama eléctrica, con un claro aumento de los pedidos gracias sobre todo al creciente desinterés de los consumidores por Tesla, y el aumento de las ventas en Sudamérica. Estos dos últimos aspectos explican que las entregas de vehículos se mantengan estables con respecto al año anterior.

Sin embargo, la situación general sigue siendo crítica. La división de automóviles ha reducido su beneficio de explotación en un 41%, al verse penalizado por la gama alta, en particular Porsche y Audi. La misma dinámica se observa en el segmento de camiones, que, sumado al anterior, representa dos terceras partes del beneficio de explotación consolidado.

Aunque sin duda cotiza con un gran descuento considerando tanto la suma de sus partes —las divisiones de automóviles y financiación, Traton, Porsche, la participación en Rivian, la empresa conjunta en China, etc.— como el valor de su capital, el interés de los inversores por Volkswagen se centra principalmente en su rentabilidad por dividendo. A este respecto, el 6,3% que ofrece actualmente debe ponerse en relación con la referencia de las finanzas mundiales, los bonos del Tesoro estadounidense a diez años, que hoy ofrecen un cupón del 4,4%.