El rebote del sector comenzó en mayo, impulsado por unos resultados mejores de lo esperado de grandes nombres como AppLovin, Constellation Software, ServiceNow y varios gigantes de la ciberseguridad. Salesforce también sorprendió al alza la semana pasada y, con motivo de la presentación de sus cuentas del primer trimestre, anunció un retorno masivo de capital a los accionistas (25.000 millones USD).
El movimiento se aceleró ayer tras las declaraciones del consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, quien afirmó que este es «un momento extraordinario para una empresa de software», aunque matizó que el software «debe presentarse al agente de inteligencia artificial de forma que pueda utilizarlo».
Desde el punto de vista técnico, el ETF IGV ha dibujado recientemente una figura de «hombro-cabeza-hombro invertido», una tendencia que, en análisis técnico, suele anticipar el inicio de un giro alcista de gran calado. Desde el mínimo de mediados de abril, el ETF IGV ha subido tanto como el índice de semiconductores de Filadelfia, un 40%.
La valoración, sin embargo, sigue siendo muy distinta: el segmento del software cotiza en torno a 20-21 veces sus beneficios previstos, es decir, dos desviaciones típicas por debajo de la media de los últimos diez años; en cambio, el segmento de los semiconductores cotiza a 29 veces sus beneficios previstos, dos desviaciones típicas por encima de esa media.
Así pues, pese a una subida cercana al 40% en dos meses, el software aún podría tener un importante potencial de revalorización bursátil. Pero buena parte de ello dependerá de la capacidad de estas empresas para demostrar que la inteligencia artificial representa más una oportunidad que una amenaza para su modelo de negocio.




















