Los principales índices bursátiles de Estados Unidos cerraron el viernes cerca de sus niveles récord, casi sin cambios respecto al inicio de una sesión de negociación posterior a Navidad caracterizada por la calma, mientras que las expectativas de recortes de tasas de interés por parte de la Reserva Federal y el atractivo de refugio seguro impulsaron los precios de los metales preciosos a niveles históricos.

Los feriados mantuvieron cerrados los mercados en Australia, Hong Kong y la mayoría de Europa, pero las bolsas que permanecieron abiertas avanzaron hacia el cierre del año en territorio positivo, con las acciones asiáticas alcanzando máximos de varias semanas durante su sesión de negociación previa.

El índice de referencia S&P 500 terminó un 0,03% por debajo de la apertura en Nueva York, mientras que el selectivo Dow Jones Industrial Average cayó un 0,04% y el Nasdaq Composite retrocedió un 0,09%. Estas leves bajas pusieron fin a una racha de tres sesiones al alza, pero dejaron a los tres índices con ganancias semanales y encaminados a cerrar el año con incrementos porcentuales de dos dígitos.

Las grandes empresas tecnológicas han impulsado al S&P 500 en 2025, y los inversores han comenzado a diversificarse hacia sectores cíclicos como el financiero y el de materiales, ampliando el repunte y dejando a los principales índices estadounidenses listos para un tercer año consecutivo de ganancias.

Los datos que sugieren que la economía estadounidense es resiliente, junto con la posibilidad de que un nuevo presidente del banco central reemplace a Jerome Powell y busque recortar las tasas el próximo año, están apoyando a los mercados. La reciente presión sobre las acciones de IA, motivada por preocupaciones sobre valoraciones elevadas y gastos de capital que afectan las ganancias, también ha disminuido. 

Los operadores estuvieron atentos a un "rally de Santa Claus", que se declara si el S&P 500 sube durante los últimos cinco días de negociación del año corriente y los dos primeros de enero. Esto se consideraría una buena señal para las acciones en 2026 tras un año volátil.

Las tensiones geopolíticas aumentaron el atractivo de refugio seguro de los metales preciosos, un día después de que Estados Unidos realizara ataques aéreos contra militantes del Estado Islámico en el noroeste de Nigeria. La plata alcanzó un máximo histórico de 77,4 dólares por onza, con un alza del 167% en lo que va de año, impulsada por déficits de oferta y su designación como mineral crítico en EE.UU.

Un dólar más débil aumentó el atractivo del oro, denominado en dólares, para los inversores extranjeros, ayudando a que el metal alcanzara un récord de 4.549 dólares por onza. El precio del oro cedió ligeramente en las últimas operaciones, pero se mantuvo un 1,08% al alza.

Soojin Kim, analista de materias primas en MUFG, afirmó en una nota que el repunte podría continuar, respaldado por "los pronósticos de los principales bancos de nuevas subidas hasta 2026, la fortaleza de la demanda física y las persistentes incertidumbres geopolíticas y monetarias".

Los precios del petróleo cerraron con una caída de más del 2%, lastrados por la perspectiva de un exceso de oferta global y posibles avances en un acuerdo de paz en Ucrania.

EL DÓLAR, EN PROBLEMAS EN DICIEMBRE    

Los inversores se preparan para 2026 centrados en cuándo y cuánto podría recortar las tasas la Reserva Federal de EE.UU. Los operadores descuentan al menos dos recortes durante el año, pero no esperan que la Fed actúe antes de junio. 

El banco central ha proyectado un recorte más el próximo año, pero las divisiones entre los responsables de política han dejado a los inversores en vilo sobre el rumbo a seguir. 

Los mercados también esperan que el presidente Donald Trump nomine a un presidente de la Fed para reemplazar a Powell, cuyo mandato termina en mayo. Cualquier señal sobre lo que decida Trump podría influir en los mercados la próxima semana.

El dólar estadounidense ha estado bajo presión como resultado, lo que ha impulsado al euro, la libra esterlina y el franco suizo a niveles altos. El índice dólar, que mide la moneda estadounidense frente a seis rivales, subió un 0,08% hasta 98,03 el viernes.

El yen japonés se debilitó frente al dólar mientras los inversores permanecían atentos ante una posible intervención para apuntalar la moneda. Los analistas señalan que las operaciones de fin de año, cuando los volúmenes son bajos, ofrecen una oportunidad para que las autoridades actúen.

El yen se ha debilitado a pesar de que el Banco de Japón realizó una subida de tasas ampliamente anticipada la semana pasada. Los datos publicados el viernes mostraron que la inflación subyacente al consumidor en la capital japonesa se desaceleró en diciembre, pero se mantuvo por encima del objetivo del 2% del banco central, reforzando el argumento a favor de nuevas subidas de tasas.