El índice S&P 500 se acerca de nuevo a zona de máximos históricos. El Nasdaq 100 acaba de registrar su décima subida consecutiva, su racha ganadora más larga desde 2021. Las pérdidas vinculadas al conflicto iraní se han borrado, y el índice ha vuelto a terreno positivo en lo que va de 2026.
Esta recuperación refleja un cambio más amplio en el estado de ánimo. Trump afirmó que la guerra estaba cerca de terminar, y crece la confianza en que Washington y Teherán reanudarán el diálogo. El mercado se ha aferrado a esa posibilidad: los precios del petróleo, aunque siguen altos, han retrocedido desde sus extremos de pánico. El WTI ha retrocedido hasta los 90 USD por barril, mientras que el Brent se mantiene en torno a los 95.
Aun así, la realidad sobre el terreno sigue siendo más compleja. El ejército estadounidense mantiene el bloqueo de los puertos iraníes y el estrecho de Ormuz permanece cerrado al transporte mundial de crudo. Los mercados de materias primas continúan descontando una tensión real. El FMI ha recortado sus perspectivas de crecimiento global y ha advertido que un conflicto prolongado podría empujar al mundo cerca de la recesión (información ampliada más abajo).
Irán también ha elevado el tono de su retórica. El miércoles, Teherán amenazó con interrumpir la navegación no solo en los golfos Pérsico y de Omán, sino también en el mar Rojo —pese a no tener costa en él— si Estados Unidos mantiene el bloqueo marítimo. Un comandante iraní describió la maniobra estadounidense como un posible preludio a una violación del alto el fuego y advirtió de que Irán no permitiría el paso de mercancías a través de las principales vías fluviales regionales.
No obstante, los inversores en renta variable se comportan como si la desescalada no solo fuera posible, sino cada vez más duradera. Esto ayuda a explicar por qué cada corrección se percibe ahora menos como un peligro y más como una oportunidad de compra. Un estratega de Bank of America ofreció una definición precisa del extraño clima actual: el mercado está «posicionado al alza pero con ánimo bajista». Los inversores compran mientras insisten en que mantienen la cautela.
La confianza inversora se ha visto reforzada por los resultados. Los beneficios tanto de Bank of America como de Morgan Stanley resultaron mejores de lo esperado en el primer trimestre, impulsados por el tipo de volatilidad de mercado que agota a los ciudadanos de a pie pero enriquece a las mesas de negociación. El mensaje de los bancos ha sido tranquilizador: el consumidor estadounidense sigue mostrando solidez y los proyectos de salidas a bolsa y fusiones permanecen abiertos, siempre que este conflicto no se prolongue mucho más.
También existen razones macroeconómicas para la confianza. Los precios al productor en Estados Unidos subieron menos de lo temido en marzo, alimentando la esperanza de que la inflación pueda enfriarse más rápido de lo previsto. Si la energía deja de subir, esa esperanza gana credibilidad. Está previsto que intervengan responsables de la Reserva Federal, como Michael Barr y Michelle Bowman, y el Libro Beige ofrecerá otra instantánea de cómo las empresas están gestionando el momento actual. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ya está presionando a la Fed para que baje los tipos, aunque incluso él parece comprender que los banqueros centrales no se arriesgan cuando los petroleros, los misiles y los puntos estratégicos del crudo siguen copando los titulares.
El FMI recorta el crecimiento de España
España no es inmune al impacto de las tensiones en Oriente Próximo. La economía española se resentirá este año por el conflicto en el golfo Pérsico: crecerá menos, creará menos empleo y registrará más inflación que en un escenario sin guerra, según el último informe sobre previsiones económicas del Fondo Monetario Internacional.
El organismo multilateral proyecta un avance del 2,1% del PIB español este año, una desaceleración clara frente al 2,8% registrado el año pasado. La previsión coincide con la que difundió hace tres semanas en su diagnóstico sobre España, ya con la guerra en marcha, pero supone una rebaja de dos décimas respecto al cálculo de enero.
La estimación del FMI es más prudente que la del Gobierno de España, que el pasado invierno situó el crecimiento en el 2,2% para este año. Las bolsas europeas, por su parte, han abierto con dudas y mantienen esa tónica en la media sesión: el IBEX 35 cae un 0,56%, hasta los 18.182 puntos, el EuroStoxx 50 baja un 0,5% y el Dax cotiza prácticamente plano en torno a los 24.000 puntos.
En el plano empresarial, desde el lanzamiento de su banco digital en junio de 2025, BBVA ha acumulado una base de clientes de seis cifras en Alemania. De ellos, el 90% ha activado, financiado sus cuentas y las utiliza de forma activa, mientras que el 23% mantiene más de 100.000 euros en la entidad, según datos de comienzos de 2026.
Por su parte, IAG reducirá sus vuelos a Oriente Próximo cuando se reanuden los servicios, eliminando permanentemente Yeda como destino, al tiempo que aumentará su capacidad hacia la India y África.
Tiene previsto reducir sus servicios a Dubái, Doha y Tel Aviv a un vuelo diario a partir del 1 de julio, y recortar los servicios a Riad de dos vuelos diarios a uno desde mediados de mayo. Estos cambios se aplicarán durante la temporada de verano que finaliza el 24 de octubre, con el reinicio de un servicio a Dubái el 16 de octubre. Iberia Express, la filial de bajo coste de IAG, ha cancelado sus vuelos a Tel Aviv hasta el 31 de mayo.




















