El Russell 2000 gana un 0,95%, pero se conforma con igualar su récord en los 2.935 puntos intradía.

Pero antes de abordar la explosión de los semiconductores, pongamos el foco en un detalle… seguramente sin importancia: es el quinto récord consecutivo para los tres principales índices y, en las cinco ocasiones, los valores a la baja han superado a los valores al alza. La víspera, nueve de cada once sectores terminaron en rojo; hoy, el Nasdaq Composite supera los 27.100 con más del 60% de sus componentes en retroceso. En el S&P 500, la proporción alcanza el 55%.

Simplemente, no había ocurrido nunca en 145 años: cinco máximos históricos en cinco índices, con cinco sesiones consecutivas en las que el saldo entre valores al alza y a la baja fue negativo... no se conoce ni un solo precedente. Y el 70% de los récords batidos en las últimas seis semanas se registraron con esa misma inversión de la proporción, en un avance sostenido por una lista de valores cada vez más corta.

El índice de semiconductores de Filadelfia se disparó un 5,8%, hasta 605 USD: encadenó 34 subidas en 43 sesiones y pulverizó su vigesimotercer máximo histórico desde el 8 de abril, es decir, marcó un nuevo cénit en más de una de cada dos sesiones; en el Nasdaq, la proporción se acercó a dos de cada tres. El índice sectorial, compuesto por 23 valores, exhibe una rentabilidad sin precedentes en 150 años: un 99% desde el 30 de marzo, lo que equivale a una ganancia media del 2,3% por sesión, y roza la cota simbólica de 614 USD, equivalente a duplicarse y a sumar 5.000 millones USD de capitalización en diez semanas.

Uno de sus componentes, Marvell Technology, se disparó un 32,5%, con lo que su subida acumulada en el año alcanzó el 242%; cotiza a 120 veces el beneficio previsto para 2027 y a 17 veces sus ventas, tras la revisión al alza de las estimaciones. Pero nada iguala a Arm, que acumula una revalorización del 270% en el año, con un máximo de 428 USD este 2 de junio; eso equivale a 340 veces el beneficio previsto y a 72 veces sus ventas de 2027.

Los comentaristas de los canales financieros hablan de «caza de la tendencia» y de «apetito voraz por la volatilidad». Este fenómeno, ya observado hace 26 años, casi parece un simple ensayo a pequeña escala frente a la situación actual, con volúmenes financieros diez veces mayores por la proliferación de instrumentos de especulación apalancada y de miles de opciones mensuales, semanales e incluso diarias.

Una auténtica euforia se ha adueñado del mercado. Todo es apetito por el riesgo; ya nadie se cubre. El índice de volatilidad volvió a caer hacia 15,70, uno de los niveles más bajos jamás observados en el siglo XXI con un grado de sobrecompra semejante.

Y Wall Street siguió celebrando con entusiasmo los últimos resultados trimestrales. Palo Alto Networks se disparó un 11% en las operaciones posteriores al cierre tras anunciar un beneficio de 0,85 USD por acción, frente a los 0,80 USD estimados, y de 0,96 USD para el próximo trimestre, frente a 0,90 USD esperados. Los ingresos también superaron la previsión media del mercado y la empresa elevó su objetivo a 3.350 millones USD, frente a 3.280 millones USD previstos.

Este patrón se repite sin descanso desde mediados de abril: los beneficios siempre baten las expectativas, las previsiones empresariales siempre se revisan al alza... y, en este caso concreto, el auge de la inteligencia artificial está elevando las necesidades de ciberseguridad.

En el frente macroeconómico, todo fueron buenas noticias: las estadísticas estadounidenses publicadas superaron las expectativas.

La revisión a la baja del crecimiento del producto interior bruto, del 2,0% al 1,6%, ya ha quedado olvidada: el indicador ISM se ha situado en 54, frente a los 52,7 esperados, mientras que la encuesta de vacantes y rotación laboral del Departamento de Trabajo mostró 7,618 millones de ofertas de empleo en abril, frente a 6,887 millones en marzo, 6,866 millones tras la revisión, lo que supone un aumento de casi el 10%.

Este inesperado aumento de las vacantes apunta a un informe mensual oficial de empleo no agrícola sólido el viernes, señal de que la economía estadounidense sigue mostrando dinamismo, aunque también de que podría mantener vivas las presiones inflacionistas. La encuesta de empleo privado de Automatic Data Processing, prevista para este miércoles, ofrecerá una nueva fotografía del estado del mercado laboral antes de los datos oficiales.

A juzgar por los hechos, el mercado de deuda parece poco preocupado por un posible riesgo de sobrecalentamiento. La rentabilidad del bono estadounidense a diez años cayó 2,5 puntos básicos, hasta el 4,45%; la del treinta años, 3,4 puntos básicos, hasta el 4,957%; y la del dos años apenas cedió 0,5 puntos básicos, hasta el 4,046%.

Este martes también quedará marcado por un brusco episodio de volatilidad bajista en el bitcóin y en el conjunto de las criptomonedas, que se dejaron de media un 5%. El bitcóin perdió el soporte de 70.700 USD y profundizó su caída por debajo de 67.000 USD, hasta marcar un mínimo de 66.950 USD, nivel no visto desde el 3 de abril.

Es la consecuencia del anuncio de la primera venta de 32 bitcoins, a 77.135 USD, por parte de Michael Saylor: se trata de una cantidad insignificante, pero el presidente ejecutivo de Strategy había jurado que sería comprador para siempre. Strategy todavía posee 843.700 bitcoins adquiridos a un precio medio de 75.700 USD; a estas horas, la pérdida ronda el 10% sobre la posición total.