Mientras SpaceX ultima los preparativos para su debut bursátil de 75.000 millones USD, una cifra que batirá todos los récords, los operadores, agentes y bolsas de Wall Street trabajan sin descanso para garantizar que sus sistemas de negociación soporten esta salida a bolsa masiva y evitar el caos que empañó otros estrenos muy esperados.

En el recuerdo pesa el accidentado debut de Facebook en 2012, que se vio truncado por fallos técnicos que derivaron en horas de incertidumbre sobre la correcta ejecución de las órdenes, lo que acabó costando cientos de millones de dólares a los creadores de mercado. Las firmas financieras han dedicado semanas de preparación para asegurar que el estreno de SpaceX este viernes sea un éxito, especialmente ante la llegada de otros pesos pesados previstos para finales de año, como Anthropic y OpenAI.

«Es un acontecimiento histórico», afirmó Peter Tuz, presidente de Chase Investment Counsel en Charlottesville, Virginia. «Espero que la cotización posterior sea exitosa por el bien del mercado. Si un valor de este calibre sale a bolsa y cae, no solo empañará el ánimo general del mercado, sino también el de las otras ofertas públicas de venta que hacen cola para el resto del verano».

Mientras los directivos de Wall Street organizan ostentosos eventos para clientes y decoran sus vestíbulos para promocionar al fabricante de cohetes, quienes ocupan puestos clave en las bolsas, los creadores de mercado, las firmas de inversión y las agencias de valores están más preocupados por garantizar un inicio de la negociación fluido. Como muestra de la larga memoria de los intermediarios, un directivo de una firma de Wall Street que participa en la operación y que solicitó el anonimato llegó a mencionar las cicatrices que aún perduran desde el debut de Facebook.

Los directivos del Nasdaq, así como los principales creadores de mercado como Citadel Securities y Jane Street, han realizado numerosas simulaciones y pruebas de resistencia de sus sistemas, según tres personas directamente familiarizadas con el asunto. El Nasdaq invitó a sus clientes a simulacros de salida a bolsa durante los fines de semana del último mes, según indicaron dos de estas fuentes.

La entidad colocadora, Morgan Stanley, desempeña un papel fundamental como agente de estabilización de la oferta pública de venta, siendo la sociedad de valores responsable de la apertura de la acción y de velar por que cotice de forma ordenada. Morgan Stanley no respondió a las solicitudes de comentarios.

Los directivos de S&P Global, que proporciona la tecnología que facilita las adjudicaciones a los inversores institucionales y colabora con los bancos aseguradores de SpaceX en dichas órdenes, han testado sus sistemas constantemente debido a la magnitud de la operación.

Darren Thomas, responsable de soluciones corporativas en S&P Global Market Intelligence, señaló que la empresa también utilizó inteligencia artificial para asegurar que su código funcionara de manera eficiente.

«Tuvimos que ampliar la infraestructura para que pudiera soportar volúmenes mucho mayores», explicó Thomas. «Nunca habíamos visto nada de este tamaño».

TECNOLOGÍA DE NEGOCIACIÓN

Las bolsas han modernizado su infraestructura para gestionar mayores volúmenes desde que un fallo tecnológico interrumpió la salida a bolsa de Facebook, valorada en 16.000 millones USD. El Nasdaq, mercado donde cotizaba, pagó casi 42 millones USD en indemnizaciones a los participantes que estimaron unas pérdidas colectivas de 500 millones USD. La bolsa también fue multada con 10 millones USD por la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos.

Ese mismo año, BATS Global Markets intentó sacar sus acciones a cotizar en su propia plataforma de negociación, hasta que unos fallos tecnológicos masivos obligaron a la compañía a retirar la operación por completo.

El Nasdaq ha renovado sus sistemas de negociación, ha actualizado Bookviewer —su tecnología principal para salidas a bolsa— de cara al estreno de SpaceX, y cuenta con una plataforma de negociación de respaldo por si falla su tecnología principal.

Ciertamente, la bolsa ya realizó ensayos previos de salidas a bolsa, incluidos los efectuados antes del debut del diseñador de microprocesadores Arm Holdings en 2023. El Nasdaq declinó hacer comentarios.

Citadel, Jane Street y otras firmas de negociación de alta frecuencia han llevado a cabo múltiples ensayos internos de sus sistemas para prepararse ante el volumen desmesurado de órdenes de clientes, según las fuentes.

S&P Global ha sometido su infraestructura a pruebas de resistencia durante las últimas seis semanas mediante una serie de actualizaciones y pruebas en vivo para aumentar la capacidad en un 200% y la velocidad en los tiempos de respuesta. No necesitó probar sus sistemas para otras salidas a bolsa recientes de gran tamaño, pero la escala sin precedentes de SpaceX justificaba asegurar que sus sistemas fueran infalibles, según indicaron directivos de la compañía.

PREPARADOS PARA LO IMPREVISIBLE

Para añadir más incertidumbre, SpaceX ha reservado una cantidad inusualmente alta de acciones para inversores minoristas, lo que coincide, irónicamente, con una fuerte venta de acciones de las grandes tecnológicas por el temor a que el repunte impulsado por la inteligencia artificial se haya excedido.

«Nadie ha intentado nunca una salida a bolsa de este tamaño, y nadie ha intentado colocar tanto entre los minoristas», afirmó una persona cercana a la transacción que pidió no ser identificada. Añadió que la posibilidad de un «mercado secundario caótico y volátil» podría generar cierta cautela tanto entre las instituciones como entre los particulares.

En una salida a bolsa convencional, el mercado recopila las órdenes de compra y venta entrantes antes de que comience la negociación, un proceso en el que los inversores cancelan órdenes repetidamente y colocan otras nuevas a diferentes precios mientras calibran el sentimiento del mercado. Los bancos aseguradores supervisan esas órdenes y retrasan el inicio hasta que encuentran un precio de apertura equilibrado donde la oferta se encuentra con la demanda.

El proceso está diseñado para evitar oscilaciones de precios caóticas en el momento en que se abre la negociación de las acciones, pero incluso tras la cuidadosa gestión de los aseguradores, el primer día de cotización es imprevisible. Los problemas tecnológicos socavaron este proceso durante la salida a bolsa de Facebook, provocando una acumulación masiva de órdenes sin procesar y horas de incertidumbre sobre la ejecución de las operaciones.

«Todas las firmas de gestión de inversiones del país están hablando y considerando entrar en SpaceX», señaló Jed Ellerbroek, gestor de carteras en Argent Capital Management. «Todos sabemos que la jornada de negociación del viernes va a ser una locura».