El alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, por inestable que parezca, ayudó a impulsar las acciones y a calmar el pánico que suele espantar a los operadores. El S&P 500 ha rebotado con fuerza desde sus mínimos de finales de marzo, mientras que el Dow Jones va camino de registrar una de sus mejores semanas en meses. La cuestión central que planea sobre esta sesión es si el reciente repunte del mercado se apoya en algo más sólido que la esperanza. Puede que los combates hayan remitido, pero la región no está tranquila precisamente.
Washington y Teherán se han acusado mutuamente de violar los compromisos del alto el fuego. Israel, bajo la presión del presidente Trump, ha aceptado iniciar conversaciones directas con el Líbano, un movimiento destinado a evitar que la tregua colapse antes de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán de este fin de semana. Irán sigue limitando la navegación por el estrecho canal y el tráfico continúa gravemente interrumpido. Hasta que eso cambie, el petróleo seguirá siendo el protagonista. Los precios se han enfriado desde los máximos de pánico cercanos a los 115 USD por barril, pero siguen rondando el tramo medio-alto de los 90 USD, muy por encima de los niveles previos al conflicto.
Por eso los datos de inflación de hoy eran tan relevantes. Ofrecían la primera prueba real de cómo el choque energético del mes pasado afectó a los consumidores estadounidenses, y los resultados fueron malos pero no tanto como se temía. Los precios al consumo subieron un 0,9% en marzo respecto al mes anterior, en línea con lo previsto, mientras que el IPC anual se situó en el 3,3%, justo por debajo del 3,4% pronosticado. El IPC subyacente, que excluye alimentos y energía, aumentó un 0,2% mensual y un 2,6% interanual, cifras más moderadas de lo esperado.
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El mensaje para la economía es desigual pero en ningún caso alarmante. La inflación general se vio claramente impulsada por la energía, lo que confirma que el choque del crudo se trasladó a los precios al consumo. Sin embargo, la lectura subyacente más suave sugiere que las presiones sobre los precios siguen más contenidas de lo que la cifra general podría dar a entender. Esto debería ofrecer cierta tranquilidad a la Reserva Federal: la inflación no se ha vuelto a acelerar de forma generalizada en la economía, aunque la inestabilidad geopolítica siga notándose en los surtidores de gasolina.
Un dato general impulsado por el petróleo es menos preocupante que un aumento generalizado de la inflación subyacente, ya que es menos probable que obligue a la Fed a adoptar una postura más restrictiva. El informe no despeja el camino para recortes de tipos agresivos, pero puede ayudar a mantener la visión de que los responsables de la política monetaria pueden ser pacientes en lugar de endurecer sus posturas. En este sentido, los datos respaldan modestamente el reciente rally de la renta variable, sobre todo en los sectores sensibles a los tipos de interés. Los futuros subieron ligeramente tras el informe.
Los bancos regionales como Ally Financial y Truist son especialmente sensibles a los cambios en las expectativas de tipos. También lo son promotoras como D.R. Horton y Lennar, ya que la demanda hipotecaria depende en gran medida de la evolución de los costes de endeudamiento. Con una inflación subyacente más débil de lo previsto, ambos grupos podrían encontrar cierto alivio, incluso si los altos precios del petróleo siguen nublando el panorama general.
Mientras tanto, un rincón del mercado se comporta como si nada de esto le afectara: el sector de la IA. Este tema ha regresado con fuerza, con subidas en fabricantes de equipos ópticos como Lumentum, Coherent y Corning ante los informes de una fuerte demanda vinculada a la infraestructura de inteligencia artificial. Corning, en particular, se ha convertido en un símbolo inesperado de este momento: una empresa de vidrio de 175 años de antigüedad reconvertida de repente en ganadora de la IA. Pero este rebote es estrecho, y conviene tenerlo en cuenta. Los inversores están premiando la columna vertebral del hardware de la IA: chips, equipos de red, componentes de centros de datos; los «picos y palas» industriales. En cambio se muestran mucho menos generosos con las firmas de software y servicios informáticos, algunas de las cuales se ven cada vez más no como beneficiarias de la IA, sino como futuras víctimas de ella. Incluso Palantir, habitualmente tratada como favorita de la IA, se ha resentido de esta tendencia. El mercado está trazando ahora una línea más nítida entre las empresas que construyen la máquina y las que podrían ser reemplazadas por ella.
En otros mercados, Taiwan Semiconductor subió tras superar las expectativas de ingresos, otra señal de que los inversores siguen confiando en las firmas más cercanas al silicio. Organon se disparó tras conocerse que la india Sun Pharmaceutical le envió una oferta vinculante de adquisición.
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La bolsa española acaba bien la semana
En este contexto, el IBEX 35 está cerrando una semana corta con un balance positivo próximo al 4%, de momento. El selectivo español cayó el martes y el jueves, aunque el miércoles protagonizó un fuerte rebote del 3,94% tras el anuncio del alto el fuego.
Dentro del índice, destacan ahora las caídas de Indra, Repsol y Solaria. En cuanto a las alzas, están lideradas por los bancos, con BBVA, Santander y Unicaja al frente, junto a las acereras e IAG. En este escenario, habrá que esperar a una consolidación de niveles que permita digerir parte de las últimas alzas. Aun así, sigue habiendo valores que conviene tener muy en cuenta de cara a las próximas sesiones.
En particular, los títulos de IAG avanzan a esta hora un 1,39%, después de reafirmarse la recomendación de compra de Bank of America sobre la compañía. Además, la aerolínea se mantiene como la opción preferida dentro del sector europeo.
Las preferencias del banco estadounidense se dirigen a aerolíneas con elevada rentabilidad, buenos márgenes y balances sólidos. En este grupo figuran IAG, Ryanair e easyJet, mientras que Lufthansa recibe una recomendación neutral y Air France-KLM y Wizz Air quedan con una valoración de infraponderar.




















