El marco del acuerdo —cuya firma oficial en Suiza está prevista para este viernes— no abordó cuestiones clave como el programa nuclear de Teherán o el conflicto entre Israel y el Líbano.
Aun así, los futuros del crudo estadounidense cerraron con una caída del 4,9% tras conocerse la noticia, situándose en su nivel más bajo desde marzo. Este movimiento impulsó las acciones de aerolíneas y empresas de cruceros, muy sensibles a los costes energéticos, mientras que penalizó a los valores del sector de la energía.
Los valores tecnológicos, sensibles a los tipos de interés, repuntaron a medida que los inversores se mostraron más dispuestos a asumir activos de mayor riesgo, favorecidos por unos precios del petróleo más bajos que mitigan las presiones inflacionistas.
«Los mercados suben impulsados por un clásico rebote de alivio. Tenemos un acuerdo entre EE. UU. e Irán que está provocando una fuerte caída del petróleo. Esto reduce el miedo a la inflación y, básicamente, empuja a los inversores de nuevo hacia activos de riesgo como la tecnología», señaló Gene Goldman, director de inversiones de Cetera Investment Management, en El Segundo, California.
Los tres principales índices encadenaron su tercera sesión consecutiva de ganancias, recuperándose después de que las tensiones en Oriente Próximo y el retroceso de los valores vinculados a la inteligencia artificial interrumpieran, hace más de una semana, la escalada récord de Wall Street.
El promedio industrial Dow Jones subió 468,77 puntos, un 0,92%, hasta los 51.671,03 enteros; el S&P 500 ganó 122,83 puntos, un 1,65%, situándose en las 7.554,29 unidades.
Por su parte, el Nasdaq Composite sumó 795,10 puntos, un 3,07%, hasta los 26.683,94 enteros, logrando su mayor avance porcentual en una sola jornada desde el pasado 31 de marzo.
Los inversores confían en que la reanudación del flujo de petróleo desde Oriente Próximo y la moderación de los precios del crudo den margen a la Reserva Federal de los Estados Unidos, que lucha contra la inflación, para mantener los tipos de interés estables en lugar de encarecer el precio del dinero.
Además del acuerdo con Irán, el otro gran foco de atención de la semana es la próxima actualización de la política monetaria del banco central estadounidense, prevista para el miércoles. Será la primera reunión dirigida por el presidente Kevin Warsh desde que relevó a Jerome Powell el mes pasado. El encuentro se produce tras conocerse los datos de inflación de mayo, que reflejaron cómo el encarecimiento de la energía se trasladó a los precios de consumo.
Los operadores prevén que la Reserva Federal mantenga los tipos de interés sin cambios esta semana, aunque todavía asignan una probabilidad cercana al 42% a una subida de 25 puntos básicos antes de que finalice el año, según la herramienta FedWatch de CME Group.
Entre los 11 principales sectores del S&P 500, el índice tecnológico lideró las ganancias con un avance del 3,4%. Por el contrario, el sector energético del S&P 500 fue el más rezagado, con una caída del 3,6%.
En cuanto a valores individuales, las acciones de SpaceX se dispararon un 19,6% en su segundo día de cotización, después de que la exitosa salida a bolsa de la firma dirigida por Elon Musk elevara su valoración por encima de los 2 billones USD. El título cerró el lunes en 192,46 USD, frente a un precio inicial de 135 USD.
El sólido debut bursátil del viernes supuso un alivio para los inversores, que esperan que este hito en el Nasdaq sea un buen augurio para el mercado en general y para las esperadas salidas a bolsa de OpenAI y Anthropic, previstas para finales de este año.
En otros sectores, las aerolíneas figuraron entre los valores más alcistas del transporte; United Airlines repuntó un 3,9% ante la perspectiva de un combustible para aviones más barato. Asimismo, las compañías de cruceros subieron con fuerza: Norwegian Cruise sumó un 3,7% y Carnival Corp avanzó un 3,2%.
El índice de volatilidad CBOE, conocido como el indicador del miedo de Wall Street, retrocedió por tercera jornada consecutiva tras haber alcanzado máximos de más de dos meses la semana anterior.
El índice de semiconductores de la Bolsa de Filadelfia terminó con una subida superior al 5%, marcando un cierre récord tras haber caído más de un 12% desde su máximo anterior antes de iniciar esta recuperación de tres días.
Los grandes impulsores del lunes fueron el gigante de los chips Nvidia, que subió un 3,5%, y Micron, que se disparó un 10,5% después de que al menos dos firmas de análisis elevaran drásticamente sus precios objetivo para el valor.
En otros movimientos destacados, las acciones de Fox se desplomaron un 16,8% tras anunciar la compra de Roku en una operación valorada en 22.000 millones USD. Los títulos de Roku cedieron un 1,9%.
En los parqués estadounidenses se negociaron 21.290 millones de acciones, frente a la media de 20.820 millones de las últimas 20 sesiones.
En la Bolsa de Nueva York, los valores alcistas superaron a los bajistas en una proporción de 1,77 veces, con 502 nuevos máximos y 90 nuevos mínimos. En el Nasdaq, 3.034 acciones subieron y 1.900 bajaron, con una relación de 1,6 veces a favor de los avances.
El S&P 500 registró 41 nuevos máximos de 52 semanas y 3 nuevos mínimos, mientras que el Nasdaq Composite contabilizó 202 nuevos máximos y 89 nuevos mínimos.


















