La agenda era ambiciosa —comercio, aranceles, Irán, Taiwán y tecnología—, pero el resultado fue más modesto: sin un gran acuerdo comercial, sin un alivio arancelario claro, sin un pacto tecnológico de envergadura y sin una vía visible para poner fin a la crisis en Oriente Próximo. Como consecuencia, los inversores optaron por la cautela, con los futuros de Wall Street a la baja: un 1,2% para el Nasdaq 100 y un 0,8% para el S&P 500.

La visita recordó a todos que las dos mayores economías del mundo aún pueden dialogar, pero aún no se fían la una de la otra. La cuestión tecnológica lo ilustró con claridad: Washington ha autorizado a Nvidia a exportar chips H200 a China, pero Pekín no ha aprobado los envíos. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, afirmó que China decidirá por sí misma si los compra. También señaló que el país asiático mantiene su compromiso de fabricar más tecnología propia. Así que no solo quiere acceso a los chips estadounidenses, sino independizarse de ellos. Por el contrario, Estados Unidos no solo quiere vender tecnología, quiere controlar qué utiliza China. 

Como resultado, el mercado de semiconductores se ha resentido hoy. Nvidia, Intel, AMD y Applied Materials sufrieron antes de la apertura de la sesión. Applied Materials incluso había presentado unas previsiones sólidas que, en un mercado más tranquilo, podrían haber sido suficientes. Pero, en este, las buenas noticias pueden quedar relegadas ante el repunte de los rendimientos y un barril de petróleo a 109 USD.

El mismo problema se aplica al comercio. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, había planteado la idea de autorizar recortes arancelarios selectivos y fórmulas para fomentar la inversión china. Los mercados esperaban algo concreto, pero las empresas siguen sumidas en la incertidumbre sobre qué gravámenes se mantendrán, qué normas cambiarán y si la próxima noticia da al traste con sus planes.

En cuanto a Irán, según Axios, Trump afirmó que Xi le aseguró que China no suministraría equipo militar a Irán, al tiempo que señaló que China compra mucho petróleo iraní y desea la reapertura del estrecho de Ormuz. Simultáneamente, Axios apunta a filtraciones de Estados Unidos e informes de prensa que sugieren un trasfondo más sombrío: China podría estar utilizando la guerra de Irán para fortalecer su posición frente a Washington, mientras que empresas chinas habrían estudiado la posibilidad de vender armas en secreto a Teherán.

Parece que la relación entre Estados Unidos y China ya no se basa en una cooperación fácil. Durante décadas, Estados Unidos compraba lo que China fabricaba, China se enriquecía vendiéndolo y ambas partes convivían con la tensión. Ese sistema se está desmoronando, ya que el Gran Dragón aspira a dominar industrias más avanzadas. Estados Unidos quiere dejar de depender de China para tecnologías críticas y, en definitiva, ambas quieren influencia.

Xi también recurrió a una advertencia histórica familiar: la trampa de Tucídides, la idea de que una potencia emergente y una establecida pueden precipitarse hacia la confrontación si la rivalidad se gestiona mal. De hecho, según el profesor Graham Allison, de 16 situaciones parecidas ocurridas en los últimos 500 años, 12 acabaron en guerra. Su mensaje fue refinado, pero suficientemente claro. China quiere estabilidad con Estados Unidos, pero no al precio de aceptar una dominación estadounidense permanente.

IBEX 35 cae un 1,46%; IAG culmina su recompra

La bolsa española ampliaba a mediodía su caída al 1,49% y perdía el nivel de los 17.600 puntos, en una sesión claramente negativa en toda Europa. El mercado se veía presionado por la escalada del barril de Brent, que avanzaba más de un 3,7%, y por el repunte de los rendimientos de la deuda, en un contexto de creciente preocupación por la inflación.

Las principales bolsas europeas también cotizaban con fuertes descensos este viernes. El Ibex cedía un 1,46%, hasta los 17.607 puntos, mientras el DAX alemán bajaba un 2,08%, el CAC francés un 1,67%, el FTSE MIB italiano un 1,95% y el FTSE 100 británico un 1,86%. En el selectivo español destacan las caídas de ArcelorMittal, IAG, Telefónica y Acciona, frente a un reducido grupo de valores que lograba esquivar las pérdidas, entre ellos Repsol, apoyada por el alza del petróleo.

Europa prolongaba así la estela bajista de Asia. El Kospi surcoreano llegó a desplomarse más de un 6% después de haber marcado nuevos máximos históricos por encima de los 8.000 puntos. El Nikkei japonés cerró con una caída del 2% y el Hang Seng de Hong Kong cedió cerca de otro 2%.

En este contexto, IAG ha dado por concluido el programa de recompra de acciones de 500 millones de euros que anunció el 27 de febrero y puso en marcha el 2 de marzo. La compañía adquirió 116.823.728 acciones ordinarias, equivalentes aproximadamente al 2,53% de su capital social emitido a 14 de mayo de 2026. El objetivo del programa era reducir el capital social de la cotizada.