Workday perdió un 8% tras publicar sus cifras del tercer trimestre. El auge de la IA, omnipresente en su estrategia y ya integrada en la práctica totalidad de los nuevos contratos de colaboración, no termina de tranquilizar al mercado. El ritmo de crecimiento orgánico preocupa y los resultados dejan entrever algunos signos de debilidad.

En el tercer trimestre, los ingresos aumentaron un 12,6% hasta los 2.430 millones USD, de los cuales el 92% procede de las suscripciones. Sin embargo, en algunos segmentos, como el sector público y la enseñanza superior, que dependen de la financiación federal y cuyos proyectos se han aplazado debido al cierre de la Administración, el crecimiento se ha frenado. Los objetivos para el final del año están influidos en gran medida por las adquisiciones de Sana y, en menor medida, Paradox. 

En cuanto a la inteligencia artificial, se ha convertido en un motor esencial de la estrategia. Tres cuartas partes de los nuevos contratos incluyen al menos un módulo de esa tecnología y estas ofertas aportan 1,5 puntos de crecimiento a los ingresos recurrentes anuales. El problema, con todo, es que la IA genera tanto potencial como ambigüedad. El mercado observa con lupa la llegada de nuevos actores y, de hecho, algunos clientes están demorando sus decisiones en este ámbito porque todavía no saben cómo se estructurará el sector en el futuro próximo. 

En el plano positivo, los clientes siguen aumentando sus plantillas. La empresa compensa las presiones potenciales (política comercial, debilidad de la economía, inflación, etc.) ampliando y enriqueciendo su cartera. Se confirman los objetivos hasta 2028 (crecimiento del 13% en 2027 y un rango del 12%-15% en 2028), con la ambición de realizar nuevas adquisiciones (algo que su balance permite perfectamente, dado el bajo nivel de endeudamiento) y aumentar su cuota de mercado fuera de Estados Unidos. 

En todo caso, Workday sigue siendo una compañía cara, que cotiza a más de 70 veces sus beneficios previstos para este año. A estos niveles, no le queda margen para equivocarse.