Entre 2009 y 2021, la empresa industrial con sede en Emilia-Romaña registró un rendimiento bursátil excepcional, que se tradujo en una valoración multiplicada por más de veinte. Esta dinámica se explica por la integración satisfactoria de una treintena de empresas, lo que generó un crecimiento acelerado de la facturación y unos niveles de capitalización históricos. Aunque el mercado ha mostrado sus dudas en los últimos meses, la identidad fundamental de Interpump sigue siendo la de un conglomerado industrial especialmente bien integrado.
Fundada en 1977 gracias a la ambición del Dr. Fulvio Montipò, Interpump se impuso rápidamente al crear bombas de pistón de alta presión más compactas y manejables que las de la competencia. Tras un comienzo fulgurante en su tierra natal, la empresa despliega su estrategia de expansión en el extranjero. En 1999, la adquisición de la estadounidense Muncie Power Products impulsa a la empresa al rango de primer fabricante de su sector, activo tanto en Europa como en América, lo que le confiere una posición de liderazgo.
Una ventaja que el grupo ha sabido mantener invirtiendo en mercados en pleno crecimiento: la India en 2006, China en 2007, Brasil en 2011 y, para no enumerar una lista interminable, la casi totalidad de los países con gran potencial. Hoy en día, Interpump cuenta con presencia global en más de 80 países.
Interpump, un auténtico conglomerado industrial, abarca decenas de aplicaciones y se sustenta en dos pilares principales. El primero es su actividad histórica: las bombas de alta presión para agua y fluidos, que representan alrededor del 35% de la facturación. El segundo, más reciente pero ampliamente mayoritario, es la oleohidráulica, que genera el 65% de las ventas a través de numerosas marcas. En concreto, este segmento suministra el sistema completo (desde el cilindro hidráulico hasta las tomas de fuerza) que permite a un vehículo levantar una pala o un brazo gracias a la potencia de su motor. En cuanto a la implantación geográfica, se nota el legado de años de expansión: Europa sigue siendo mayoritaria, seguida de Estados Unidos y Oceanía.
Dos años, dos golpes duros
La historia bursátil reciente parece más caótica. Desde una caída de más del 50% tras el máximo alcanzado en 2022, la acción de Interpump alterna entre periodos de euforia y de pragmatismo. En medio de estas oscilaciones que luchan por superar su máximo, dos acontecimientos destacan sobre el resto: los resultados anuales de 2024 y 2025.
Lastrada por la desaceleración del sector hidráulico, Interpump decepciona profundamente a los inversores. En 2024, el grupo registra una caída del 17,7% en su beneficio neto y sufre una depreciación masiva de sus existencias. Para colmo, la dirección presenta unas perspectivas cautelosas que asestan el golpe de gracia a la acción, que se desploma un 16,3% en una sola sesión antes de perder otro 30% en los tres meses siguientes.
Sin embargo, esta caída supone un punto de entrada atractivo para los inversores. Un año después de su mínimo, la empresa endereza el rumbo: la acción repunta más de un 50% y recupera su nivel anterior a la crisis. Pero en 2025, vuelta a empezar: el grupo no cumple las expectativas y reitera unas previsiones ultraprudentes. La reacción del mercado es inmediata: la acción cae más de un 16% en pocas horas y vuelve a perder un 30% de su valor en los meses siguientes.
Aunque la acción se desploma, la salud financiera de la empresa, aunque en ralentí, aún no se ve cuestionada.
Fundamentos resistentes
Interpump se basa en dos actividades. La principal adolece de un mal crónico: su fuerte ciclicidad. Sus ventas dependen directamente de la dinámica de los sectores de la construcción, la agricultura y el transporte. Si bien esta tendencia se refleja en los fundamentos del grupo, estos resultan, sin embargo, más resistentes de lo previsto.
La desaceleración del sector frenó el crecimiento de la facturación en 2019/2020 y, posteriormente, en 2024/2025. Si bien la división hidráulica retrocede, el mantenimiento de los sistemas instalados y la actividad de las bombas de alta presión limitan el daño. Lógicamente, la rentabilidad se reduce en cada fase descendente del ciclo, pero recupera rápidamente sus máximos. De hecho, se mantiene en un nivel envidiable para la industria pesada, con un margen operativo del 18%.
Evidentemente, el peso de la deuda derivada de las sucesivas adquisiciones lastra el margen neto, mermado por el reembolso de los créditos. Esta carga es pesada, sin duda, pero sigue siendo perfectamente sostenible gracias a una gestión de tesorería ultraeficaz. En la fase alta del ciclo, la empresa invierte en su crecimiento, lo que se traduce en un flujo de efectivo libre bajo en relación con el resultado neto. El verdadero interés está en otra parte: en períodos de recesión, como en 2020 o en 2025, la empresa genera un flujo de efectivo muy superior a su resultado neto. Esto confirma una «resiliencia a toda prueba».
¿Es esto suficiente para convencer al mercado?
Si bien el balance de Interpump resulta notablemente sólido, su crecimiento sigue siendo insuficiente para convencer al mercado, que espera un verdadero cambio de tendencia. En el primer trimestre, las ventas se recuperaron ligeramente, impulsadas por un crecimiento orgánico del 2,2%. Un repunte, sin embargo, insuficiente para devolver el EBITDA a terreno positivo, ya que este retrocedió un 1,9%, mientras que los márgenes cedieron 60 puntos básicos.
Ante esta trayectoria, la dirección vuelve a apostar por la prudencia. Para el conjunto del ejercicio, prevé una evolución orgánica de las ventas de entre el -2% y el +3%. Por su parte, el margen de EBITDA debería situarse en un rango del 22% al 22,5%.
Ya se sabe cómo va la historia: tras estos anuncios, la acción cayó casi un 20% durante la sesión, antes de repuntar y cerrar con un descenso del 9%.
Sin embargo, estas sucesivas correcciones ofrecen puntos de entrada oportunos que sería una lástima dejar pasar. Con un PER de 17,3x, el ratio actual se sitúa muy por debajo de su media histórica y de la del sector.
La receta que ha hecho que el valor triunfe en el pasado no ha cambiado de forma sustancial. Si se confirma la lógica histórica, las próximas citas financieras darán excelentes razones para que el capital vuelva a la acción. Un caso que hay que seguir de cerca, con la mirada puesta en los indicios concretos de la vuelta del crecimiento (o no) en las próximas publicaciones.


















