¿Está Joe Biden en condiciones de afrontar una nueva campaña presidencial y, posiblemente, un nuevo mandato en la Casa Blanca? El primer gran debate televisado contra Donald Trump, el 27 de junio, permitió a los electores hacerse una idea clara del estado de fatiga de Joe Biden. El actual presidente parecía muy confuso y a veces perdido frente a su predecesor, que no dejó de aprovechar la debilidad de su oponente. Al final de otra frase incoherente de Joe Biden, Donald Trump se apresuró a replicar: "Realmente no sé lo que ha dicho al final de esa frase. Creo que él tampoco lo sabe".
Desde hace meses, el Partido Demócrata y los medios de comunicación que apoyan a Biden han tratado de restar importancia a su estado, señalando la calidad de sus revisiones médicas y el exigente ritmo de su agenda. Parece que se trata simplemente de un caso de fatiga normal debido a su calendario. El propio Joe Biden justificó su actuación en el debate diciendo que había viajado demasiado en los días previos a la confrontación, lo que le había hecho "casi dormirse en el escenario". Sin embargo, su diario muestra que pasó los seis días previos al debate en silencio, sin ninguna actividad pública, para estar preparado.
Así pues, es ahora dentro de su propio campo donde se plantea la cuestión de la pertinencia de su candidatura para un segundo mandato. Algunos diputados demócratas ya no dudan en hacerlo en público, como el tejano Lloyd Doggett: "Tengo la esperanza de que tome la difícil y dolorosa decisión de echarse a un lado. Le insto respetuosamente a que lo haga". Varios periódicos, entre ellos el prestigioso New York Times, han pedido oficialmente su retirada de la carrera presidencial.
Ya han empezado a circular algunos nombres, con Kamala Harris a la cabeza de la lista. La vicepresidenta, que ya está destinada a suceder al presidente en caso de incapacidad o fallecimiento, parece ser la opción más obvia de los demócratas si Joe Biden abandona. También se barajan Gavin Newsom, gobernador de California y ex alcalde de San Francisco, Gretchen Whitmer, gobernadora de Michigan, y Josh Shapiro, gobernador de Pensilvania.
Pero a cuatro meses de las elecciones, es una apuesta arriesgada. En cualquier caso, tendrán que actuar con rapidez y comunicarse con fluidez para hacer frente a un Donald Trump en la cima de su juego.

Dibujo de Amandine Victor para MarketScreener.

























